Federico G. Salazar


LA FORESTERIA COMUNITARIA COMO HERRAMIENTA PARA EL USO SOSTENIBLE DE LOS RECURSOS NATURALES

[Presentado en el Simposio "Uso Sostenible de Recursos Naturales Vivientes", UICN, Casa Santo Domingo, Antigua Guatemala, 11 de junio de 1998]

Este documento contiene diversos extractos de estudios hechos con relación a la temática abordada y pretende presentar una visión actualizada sobre el enfoque que deberá darse a la formulación de políticas relacionadas con la gestión de los recursos naturales, con énfasis en el bosque, a través de procesos participativos que involucren directamente a las comunidades rurales.

 

Identificando las principales variables ambientales [1]

El AGUA constituye el principal activador físico, químico y biológico de la naturaleza; principal regulador ambiental de los ecosistemas y base fundamental de la vida que contiene. Todas las culturas basan su existencia y desarrollo en tanto dispongan de este elemento y muchas de ellas consideran el agua como un ser vivo que nace y muere.

El SUELO constituye la base fundamental de la producción de biomasa. Es el medio biológico para el crecimiento y sostén de las plantas en consonancia con las características de los materiales parentales y procesos de formación. Muchas culturas en su cosmovisión la consideran como la Madre Tierra, Pachamama, Gea o Gaia.

La VEGETACIÓN, de crecimiento autónomo en interrelación sol - sustancias elementales esenciales, es la base de la seguridad alimentaria de los humanos y toda la fauna en general. Las plantas garantizan la calidad ambiental del planeta y las culturas antiguas consolidaron su existencia a través de la domesticación de muchas de ellas.

La FAUNA es el principal regulador de la vegetación y constituye fuente alimentaria y vestuario. La participación de la fauna silvestre en la protección ambiental es imprescindible, y es parte constitutiva del desarrollo cultural de los pueblos reflejándose en sus emblemas y símbolos.

Estas cuatro variables, desde la perspectiva antropocéntrica occidental, constituyen los principales recursos naturales renovables de usos y consumo, cuya acumulación y disponibilidad marcan los niveles de vida de las comunidades, correspondiendo al patrimonio natural.

La COMUNIDAD HUMANA, desde el aspecto biológico cumple las mismas funciones que las plantas y animales, siendo una de las principales variables ambientales; dependerá de ella la sostenibilidad de los recursos naturales a través del manejo y conservación de los recursos naturales.

 

El Concepto de Bosque

El bosque convencionalmente es aceptado como una comunidad de vida en asociación heterogénea de fauna y flora, compartiendo un determinado habitat con suelo y clima característicos, que a su vez determinan las características de cada forma de vida. El bosque puede ser natural o artificial, con diferentes grados de intervención, uso y potencialidades. Puede vérsele como el entorno de influencia doméstica o comunal.

Desde el punto de vista biológico, zonas de vida de Holdridge, existen unos 10 tipos de bosques desde tropicales húmedos hasta sabanas y estepas. Desde el punto de vista normativo se considera el aprovechamiento forestal como comercial o lucrativo y no comercial científico o de consumo familiar; se consideran además las áreas protegidas con sus diferentes categorías de manejo [4]. Desde el punto de vista comunitario reciben diferentes clasificaciones que incluyen desde monte, milpa, zacatal hasta guamil aplicado a la agricultura migratoria.

 

El desarrollo económico

El modelo de desarrollo planteado a partir de la industrialización polarizó las tendencias de la economía mundial y contrapuso alternativas económicas de privatización, incluidos los recursos naturales, en contra de las alternativas de la economía social basada en una prioridad comunitaria. Entró en contraposición frente a lo comunal la individualidad.

En esos procesos el rol del Estado asumió una postura definitoria asumiendo la propiedad y responsabilidad de los recursos. Destruyendo sistemas de propiedad común del mundo rural, trasladando esa propiedad al nivel individual y posibilitando situaciones de libre acceso a los recursos, se ha impactado sobre el aprovechamiento, manejo y monitoreo de los bosques en su biodiversidad por las poblaciones rurales, las que dependen de sus productos para sobrevivir y reproducirse como entidades culturales.

 

El desarrollo participativo

Dado la complejización de los procesos de desarrollo rural en los países periféricos desde los años setenta, aunada a la crisis energética y sequías, se puso en relieve las diversas relaciones que las poblaciones mantienen con los árboles y bosques de sus lugares, comprobándose que en la mayoría de los casos existe una gran dependencia de las comunidades respecto a la leña y otros productos forestales, para encarar las carestías generadas por la deforestación y degradación de los suelos. Las relaciones de las comunidades rurales con los árboles y bosques se hace presente en las actividades productivas, procesos agrícolas, crianza de ganado, alimentación, obtención de material para artesanías, materiales de construcción y otros.

Es importante enfatizar que todas las relaciones de las comunidades con sus recursos naturales están fuertemente enmarcadas en instituciones, en el sentido que una institución es el conjunto de normas efectivamente utilizadas por un conjunto de personas, como normas operativas o reglas de uso, con la finalidad de organizar actividades repetitivas que producen resultados que afectan a esos individuos y que pueden afectar a otros. Ya que todas las normas contienen disposiciones que prohiben, permiten o requieren de alguna acción o resultado, su ejecución está a cargo de todos los individuos de la comunidad. Las instituciones en la relación bosque comunidades están fuertemente interiorizadas por las sociedades rurales en todo el mundo [5].

En tal sentido, existen actividades visibles, tal el caso de un campesino quitando la maleza de los canales de riego en un terreno. Pero además existen organizaciones e instituciones invisibles que únicamente se perciben al momento de interiorizar en las comunidades, siendo las reglas en uso que afectan las formas en que los campesinos se distribuyen el agua, accesan al bosque y hacen uso de él. Estas son actitudes en la mayoría de las veces reglas no visibles pero que efectivamente existen, y que generan la aplicación de sanciones internas entre los integrantes de la comunidad cuando alguno viola esas regulaciones e inclusive origen de conflictos entre poblaciones cuando se rebasan algunas reglas existentes.

Es importante notar que las reglas operativas pueden o no parecerse a las leyes formales de la legislación. Las reglas locales para el manejo de los recursos naturales asignan generalmente derechos y obligaciones de facto que pueden ser contrarias a las normas de los sistemas legales formales.

Es necesario advertir que las formas de administración comunal de los recursos naturales constituyen las estructuras sociales que han gobernado la mayor parte de la historia de la humanidad. A pesar de las grandes transformaciones en las relaciones económicas y de poder, estos sistemas aun prevalecen en muchas partes. Un seguimiento detallado en la administración de bosques comunales muestra la diversa complejidad respecto a los sentidos de manejo desarrollados por la gente local y criterios normativos para el aprovechamiento de los recursos, que han subsistido esas grandes transformaciones estructurales.

Las características de un sistema de propiedad común residen en que son:

Cuando los Estados cambian la forma de tenencia y estructura de estas áreas comunales, generan situaciones de confusión y de ausencia de normas, y en muchos casos no logran establecer control ni sistemas de derecho, debido a la falta de relación entre los procesos locales para administrar los recursos y los criterios normativos y privativos de los estados.

Por otra parte, la participación no es exactamente sinónimo de sostenibilidad, ya que una participación mediatizada o condicionada no logra trascender ni llegar a constituirse en una propuesta de derechos humanos. Lo sustentable deberá incluir la visión micro y la macro y va más allá de lo económicamente viable, socialmente aceptable y culturalmente compatible. Incluye también los espacios familiares y personales; incluye la dimensión sicológica reproductiva y recreativa.

La forma más enérgica de luchar contra la pobreza es desarrollar capacidades de gestión de los propios pobres y para ello será necesario abordar una serie de dicotomías, de paradigmas y disyuntivas, aparentes o verdaderas, que se relacionan con:

 

Concepto de Forestería Comunitaria [2]

Teniendo presente todo ese marco referente planteado hasta aquí, la Forestería Comunitaria se refiere al conjunto de teorías, políticas y actividades que partiendo de las interacciones entre los pobladores y los recursos naturales, tiene como propósito fundamental el mejoramiento de las condiciones emocionales, sociales, económicas y ecológicas de las comunidades locales.

La Forestería aparecerá como una actividad independiente de quien la promueve, de los flujos de inversión de capital, del tamaño de la unidad de manejo, de la forma de tenencia de la tierra y estructura comunal, y alude a promover la planificación, gestión y evaluación forestal de manera participativa y democrática, buscando las relaciones equitativas entre géneros y edades. Es una manera de reconocer lo local y lo comunitario.

Busca el desarrollo humano local, la construcción sinergética de conocimientos y considera al bosque no únicamente desde el ámbito productivo sino como plenitud de vida para las comunidades. Persigue, entonces, la satisfacción de las necesidades materiales y no materiales de las comunidades a partir de las actividades forestales productivas y de conservación de flora, fauna, agua, suelos y valores culturales asociados a los bosques. La forestería comunitaria busca trabajar desde la gente y con la gente.

 

Variables para el análisis de la relación comunidad bosque [3]

Las presiones, irrupciones y oportunidades producen la necesidad de cambio y adaptación en los sistemas de producción rural. Ello conduce a activar procesos de innovación que se reflejan en la práctica de técnicas agrícolas, en los arreglos institucionales y en las prácticas sociales y culturales.

Los principales factores claves, de carácter endógeno y exógeno, que deben ser considerados como de mayor influencia en los procesos de innovación local y que tienen que ver con la construcción de conocimiento son:

La interrelación de todas estas variables, se muestran en el diagrama, asociadas a las preguntas: Cómo innova el campesino? y Cómo construye el campesino su conocimiento? Este proceso ocasiona impactos en las comunidades que se ven exteriorizados en un mejoramiento de las condiciones de vida, potenciación local, e incrementos de las interrelaciones, capacidad de gestión, de acción y de innovación, así como el incremento en la sustentabilidad en su dimensión ecológica y en el grado de control del cambio por parte de las comunidades locales.

Bajo el análisis de este esquema, concluimos que debemos repensar nuestros indicadores del cambio. Tendremos que observar en que medida la gente participa en la toma de decisiones, la cantidad de propuestas generadas, de iniciativas propias planteadas; además, medir la autoestima, la participación de la mujer, los niños, ancianos y desvalidos; los saltos hacia espacios técnicos y políticos mayores de los líderes comunales, nivel de escolaridad, disminución del analfabetismo, salubridad y desnutrición entre otros.

 

Criterios, variables e indicadores de la Forestería Comunitaria [6]

La nueva fase en el desarrollo forestal comunitario está enmarcada en criterios tales como:

Una propuesta en este sentido deberá incluir en primer lugar la base de una política forestal nacional compatible con el desarrollo sostenible, enfatizando en el ordenamiento territorial; superando la capacidad institucional con la educación, capacitación y desarrollo científico, tecnológico, económico, antropológico y sociológico; eficiencia y eficacia del gasto asignado; y definición e implementación de una política de forestería comunitaria.

Un segundo punto se refiere a la atención a las necesidades humanas, focalizando en los productos y servicios agroforestales; el impacto de estos productos y servicios en la satisfacción de necesidades de la población local y nacional; impacto económico local y extralocal de la forestería; impacto político local y extralocal: tejido humano, iniciativas, identidad, articulaciones; impacto ambiental local y extralocal: regeneración de ecosistemas.

Un tercer elemento lo constituye el suministro de la información y el conocimiento para la toma de decisiones; la contribución específica y el impacto tecnológico y científico de la forestería.

Un cuarto elemento se refiere a la participación de todos los interesados en la planificación y ejecución de la política forestal; la gestión descentralizada de los recursos forestales y la eficacia y eficiencia de la forestería para la gestión de los recursos.

Finalmente, la cooperación internacional en cuanto a la eficacia y eficiencia de los flujos financieros y técnicos para la forestería comunitaria; el impacto de las políticas económicas internacionales y el mejoramiento en el acceso de la forestería comunitaria nacional al mercado internacional de productos forestales.

 

Los procesos académicos para el fortalecimiento de la forestería comunitaria

Para contribuir a consolidar los procesos de forestería comunitaria se han presentado propuestas académicas que intentan fortalecer el conocimiento y la capacitación de cuadros dirigenciales tanto a nivel gubernamental, de organizaciones de base como de la academia. En este sentido podemos mencionar los esfuerzos de sistematización de:

 

Citas Bibliográficas

1. ESCALANTE, ALBERTO y PAZ, SARELA

1995 Guía Curricular sobre Forestería Comunitaria. FTPP/FAO. Octubre. Cochabamba.

2. SIFOCOM

1997 Sustentabilidad y Participación. CIED/FTPP. Sifocom-owner@rcp.net.pe. 28 de octubre. Lima.

3. LAURENT, JEAN MARIE; VALVERDE, JAIME & BRENES, CARLOS

1997 Local innovation and knowledge bulding processe related to the management of forest resources. FTPP/FAO. January. San José.

4. CONAP

1989 Ley de Areas Protegidas: Decreto 4-89. Consejo Nacional de Areas Protegidas. Guatemala.

5. OSTROM, ELINOR

1993 Diseño de instituciones para sistemas de riego auto gestionarios. ICS Press. San Francisco.

6. FERNANDEZ, ALVARO

1997 Propuesta de criterios, variables e indicadores para la forestería comunitaria en el marco de la ordenación forestal sostenible en Centroamérica. Resumen. FAO/FTPP/CCAB. Mayo. San José.

7. INTERNATIONAL AGRICULTURAL CENTRE

1998 Policy and Practice in community forestry: International course on local level management of trees and forest for sustainable land use. Sep - Dec 1998. Wageningen.

8. FTPP/FAO/CERES

1998 Diplomado en Forestería Comunitaria. Proyecto del Curso. CERES. Bolivia.

9. FLACSO Guatemala

1998 Bifoliar del II Curso Centroamericano de Forestería Comunitaria: Curso de
Especialización a nivel de postgrado. Del 15 de abril al 30 de junio de 1998. Guatemala.


Inicio